Por favor lean este pasaje antes del comentario.
El 18 de enero, 2026: Isaias 49:3,5-6
Hoy es el segundo domingo del Tiempo Ordinario. El fin de la semana pasada celebraba la fiesta del bautismo del Señor. Eso fue el último día de las Navidades. Fue también algo el primer domingo del Tiempo Ordinario. Necesito decirles a ustedes que no hay nada ordinario del Tiempo Ordinario. Todas las celebraciones son celebraciones de los extraordinarios eventos de la vida, la muerte y la resurrección del Señor. El Tiempo Ordinario es mas semejante tiempo ordinado. Los contamos por semanas, de la primera semana hasta la trigésima cuarta semana.
Si el domingo pasado pertenece a la Navidad, pero fue numerado como el primer domingo del Tiempo Ordinario, entonces, este domingo, el segundo del Tiempo Ordinario es como otro día añadido a las Navidades: continue con la tercera manifestación de la Epifanía. La Epifanía celebra a los magos, el bautismo del Señor y la manifestación a la boda de Cana o a los discípulos de Juan el Bautista.
Hoy Juan el Bautista muestra a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Sus discípulos escuchan a Juan y buscan a Jesús.
El profeta Isaías decía la palabra de Dios. Por medio de la palabra de Dios. Por medio de él Dios dijo, “Tu es mi siervo, en ti manifestara mi gloria. Te forme desde el seno materno. Te he hecho mi siervo, y más, mi luz para las naciones para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra.” Esos son las palabras de Dios, dichas por Isaías.
Esas palabras de Dios son dichas no solo por el Señor Jesús. Son dichas por cada uno de nosotros. Son dichas por cada uno de los niños aquí. Son dichas por cada uno de los adolescentes aquí. Son dichas por cada uno de los jóvenes aquí. Son dichas por cada uno de los adultos aquí. Son dichas por cada uno de los padres y cada uno de los abuelos aquí. Dios ha formado cada uno de nosotros del seno materno porque seamos su luz hasta los últimos rincones de la tierra.
La celebración de las Navidades, has cambiado en el Tiempo ordinado llamado Tiempo Ordinario. El objecto de la profecía de Isaías se cambió a palabras profetizadas sobre nosotros.
Jesús recibió nuestra naturaleza para que recibieramos su naturaleza divina. Jesús se hizo nuestra luz para que pudiéramos ser la luz para los demás hasta los últimos rincones de la tierra. Ustedes no vayan de aquí sin la luz de Dios para ustedes y para los demás.