Por favor lean este pasaje antes del comentario.
Hoy es el cuarto domingo del Tiempo Ordinario. Hay una unidad en la Biblia. Hay continuidad. Podemos dividir la Biblia en las secciones hebrea y griega (los Antiguo y Nuevo Testamentos), pero hay todavía continuidad.
Por ejemplo, Génesis se comienza en el jardín de Edén, y Dios creó a Eva del lado de Adán. Cristo resucito de entre los muertos en un jardín, y del lado de Jesús que estaba durmiendo, la Iglesia nació como un nueva Eva.
Es verdadero con los profetas, como Isaias y Sofonías, que sus obras fueron estudiadas y reestudiadas muchas veces y muchos años y muchos siglos después de ellos. Sus reflexiones fueron recogidas por otros a lo largo del tiempo. Los escritores del Nuevo Testamento recogieron las reflexiones de los escritores de los escriptores del Antiguo Testamento. Jesús estaba bien versado en el Antiguo Testamento.
Pensamos de las ocho bienaventuradas. ¡Como tan hermosa y magistral fue la manera en que Jesús describió el significado de su existencia! SIn embargo todavía repetía los dichos de los profetas, “busca la justicia; busca la humildad.”
Escuchamos dichos similares de las bocas de nuestros profetas, personas como nuestros papas Francisco y León catorce.
La gente de las civilizaciones ancianas consideraba las cosas nuevas sospechosamente. La verdad fue en lo antiguo, en las cosas que habían pasado la prueba del tiempo. Lo nuevo podía ser verdadero con lo pasado. Somos como nuestros antepasados ancianos. Es porque necesitamos el Antiguo Testamento, para que podamos entender a Jesús. Los escritores del Nuevo Testamento demostraron a Jesús mostrando cómo se relacionaba con los escritores del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Mateo veía a Jesús como un Nuevo Moises. Juan comenzó su Evangelio refiriendo al primer capítulo del Génesis.
Somos similares con los otros. Ester Price es muy buena; estaba aquí cien años. Quaker Oats ha existido por casi ciento y cincuenta años. Muchos negocios se anuncian como de la generación cuarta o quinta de propietarios.
Las ocho bienaventuradas los tienen referencias a los libros de Génesis, Sofonías, Isaías, Amos, Sirácide, Éxodo, Proverbios, y Salmos.
Dios habla una sola palabra. No tiene un lenguaje en el Antiguo Testamento y otrao en el Nuevo. La Biblia tiene un solo lenguaje. No podemos entender el nuevo sin el Antiguo, ni entender el Antiguo sin el nuevo.
La Biblia es verdadera porque el mismo Dios nos ha dado ambos testamentos: “Sean humildes; busquen la justicia y la misericordia. Dichosos los humildes, los pobres, los misericordiosos, y aquellos que buscan la justicia y la rectitud.”