El 1 de marzo, 2026: Genesis 12, 1-4ª

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Por favor lean este pasaje antes del comentario.

Es el segundo domingo de Cuaresma.  Siempre hay una luna llena en este domingo o cerca de este domingo.  Siempre hay el evangelio de la Transfiguracion del Señor este domingo.  Es como la luna llena de la gloria del Señor.

En la primera lectura tuvimos un relato de la transfiguración de Abram.  Dios lo mandó a Abram que dejaría de su país y de la casa de su padre y que Dios haría nacer de él un gran pueblo y bendecir a todos los pueblos de la tierra por medio de Abram.  Si yo mismo recibiera este mensaje similar, ciertamente el día mío brillaría como una transfiguración de la Monte Tabor.   El pasaje del Genesis puede dar la luz a evangelio y el pasaje del evangelio puede explicar el significado profético de la historia de Genesis.

En el evangelio Moisés y Elías, que representaban toda la Ley y todos los profetas, estaban conversando con Jesús y revelándonos a nosotros que Jesús es la realización perfecta de todas las escrituras ancianas.

Hoy por todos los lugares del mondo todos los elegidos para el Bautismo en la Vigilia Pascual en abril están experimentando hoy el misterio de la transfiguración de Cristo y la realización de las promesas hechas a Abram y a sus descendientes.

La Iglesia ve en Cristo el significado, la explicación, el misterio do todas las escrituras anteriores a Cristo.  Abram, el que no tuvo niños en su viejez, recibió la promesa de ser una bendición de todas las naciones del mundo.  Jesús, también como Abram sin niños, en la plenitud de su adultez, moriría para realizar la promesa a su cumplimiento.

Compartimos la promesa de Abram.  Somos llamados al  monte de la gloria de Dios juntos con Moisés y Elías.  Estamos llamados a una vida sagrada, no porque merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.  La realización de la promesa es don que Dios nos ha concedido por medio de Cristo Jesús desde toda la eternidad.

Dios lo mandó a Abram que dejaría de su país y Dios ha llamado a Jesús para ascendiera la montaña.  Dios nos ha llamado aquí porque Dios quiere aquí para que podamos ver la gloria, no de una luna llena, sino de la cara de Dios en Cristo Jesús.  ¡Animo, hasta la gloria de Dios!

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