Por favor, lean este pasaje antes.
Mis hermanas y hermanos
Cristo vino para cumplir la ley, no para abolirla. La plenitud de la ley es Cristo. Cristo también es la plenitud de Israel, el nuevo Isael. Toda la ley se cumple en Cristo.
Jesús cumple la ley por su total obediencia a la voluntad del Padre. Jesús también nos da el poder cumplir la ley como ha hecho él mismo.
La ley prohibió la matanza, porque la matanza destruye la vida de la comunidad. La ley prohibió adulterio porque la familia es fundo de la comunidad. La ley prohibió el divorcio excepto en casos especiales y graves para proteger la familia. La ley prohibió juramentos para que la verdad es el fondo de la cohesión de la comunidad.
Nuestras acciones de la matanza, del adulterio, del divorcio y de juramento fluyen de nuestros pensamientos deliberados con intención. Necesitamos restringir nuestro enojo, nuestra lujuria, nuestros deseos.
Jesús cumple esos mandatos prohibiendo los pensamientos y planes que nos conduzcan a las acciones de matanza, de adulterio, de divorcio, o de juramento.
La vida del nuevo Israel, que es la vida de Cristo, es una vida del respeto y amor por la total vida, la familia y la verdad. Jesús es nuestra vida, nuestra familia, y nuestra verdad. Por la obediencia de Cristo, podemos perseverar en eso amor que nos permita que cumplamos las intenciones de la ley y seamos los otros cristos para el mundo. Como Jesús, no vinimos abolir la ley, pero si a cumplir la ley.