El 2 de noviembre 2025:  Lucas 18, 9-14

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Por favor, lean este pasaje ante de la homilía.

Los profetas Elías y Eliseo habían resucitado a personas de entre los muertos, cada uno hijo de una mujer que le había ayudado in su ministerio.  Elías y Eliseo ejercitaban su ministerio cerca de Naím, donde Jesús ha resucitado de entre los muertos al hijo de una viuda.  Jesús estaba en el país mismo de los dos profetas, haciendo lo mismo que ellos, resucitar a los muertos.

La gente conectaba lo que Jesús había hecho lo que los dos profetas habían hecho.  La gente exclamó que “un gran profeta,” como Elija y Eliseo, ‘habían a surgido entre los pueblos.”

El hombre a quien Jesús ha resucitado de entre los muertos era el hijo de una viuda.  Viudas de aquel tiempo, especialmente aquellas que no tenían hijos varones vivos, vivían en la más grande pobreza.  No tenían a nadie para sostenerlas en su vejez.  La gente evaluaba la situación y dejo que “Dios ha visitado a su pueblo.”

Jesús asumió para sí mismo nuestros dolores, los dolores de todos los seres humanos cuando nos visitaba y sanó nuestras sentencias de muerte.

También en nuestro tiempo, las madres sufren mucho cuando deben enterrar a sus esposos y sus niños.  Conozco a una mujer que lloraban las muertes de cinco de sus niños que murieron antes de su nacimiento.  Es que Jesús llego a los que sufren en sus corazones para salvarles.  En esta celebración de la misa reconocemos la tristeza de los que están enterrando a sus queridos.  Reconocemos la tristeza del arrepentimiento que nos llama al perdón de los pecados.  Celebramos la misericordia de Dios que ha visitado a su pueblo.

La viuda no pidió a Jesús para la sanación de su hijo.  Jesús mismo tomó la iniciativa con la viuda.  Jesús también toma la iniciativa en la sanación de muestras tristezas y en la resolución de nuestros problemas.  A cado uno, Jesús dice, como ha dicho a el hijo muerto, “Yo te lo mando: levántate.”

Dios esta con nosotros.  Por medio de nosotros Dios continúa visitando a su pueblo.  Como Dios, vamos a irnos de esta celebración.  ¿Quién será la viuda, la persona a quien debemos restaurar a la vida?  ¿Qué palabra, qué acto, qué gesto, qué tenemos que hacer en el nombre de Jesús para dar consuelo al mundo?