Por favor, lean este pasaje antes.
Mis hermanas y hermanos,
Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión del Señor a la gloria del Padre. En la historia del nacimiento de Jesús, él recibió el nombre Emanuel, que se dice “Dios está con nosotros”. En su ascensión, Jesús prometió que él “estará con nosotros siempre, todos los días, hasta el fin del mundo.” En su ascensión, Jesús es todavía Emanuel, Dios-con-nosotros. Cristo se fue, pero está siempre Dios-con-nosotros en su Iglesia.
Los discípulos se fueron a Galilea y conocieron a Jesús encima del monte donde Jesús había predicado el sermón de la montaña. En esta montaña fue la iniciación del ministerio de Jesús y también la iniciación del ministerio de su Iglesia está en el mismo lugar según Sam Mateo. El ministerio de Jesús y el de su Iglesia es él mismo.
Jesús subió a la montaña como Moisés subió su montaña al fin de su vida. Moisés vio la futura grandeza de su pueblo y Jesús podía ver toda la tierra que se bautizarán en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Jesús cumplió la vista y la esperanza de Moisés.
Después del exilio, Ciro, el rey de Persia, mandó a los israelitas que revolvieran y edificaran otra vez el Templo que era en Jerusalén porque Dios estaba con ellos. Después de su resurrección, Jesús, el rey del universo, mandó a sus discípulos que edifiquen su Iglesia, que es el nuevo templo de su gloria en todos los lugares del mundo.
La misión de Cristo es la misma misión de su Iglesia:
Los discípulos son los que obedecerán la voz del Padre. Los que se hicieron discípulos sabrán que Jesús es Emanuel, Dios-con-nosotros.
La ascensión de Jesús es la entrada en la tierra prometida que Moisés vio desde lejos y que Jesús ha glorificado por su ascensión. La ascensión de Jesús es la continuación de la morada de Jesús con nosotros en su Iglesia. Emanuel; Dios-está-con-nosotros.