El 23 de marzo 2025: Lucas 13, 1-9

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Por favor, lean este pasaje antes de la homilía.

¿A ustedes gustan los higos?  Se consideraban un manjar en la antigüedad.  La gente de la antigüedad los apreciaba muchos.  Para nosotros hoy puede ser una señal de cuánto Dios aprecia nosotros pecadores.

Hay dos clases de higueras. Solo la hembra da fruto.  El macho, no.  Cultivar higos necesita mucho cuidado y paciencia.  En la parábola, hay una higuera solitaria, sin muchas posibilidades de dar friutos.  El viñador de la higuera dará cura más especial a la higuera para que fructifique.  Dios hace lo mismo con nosotros con nuestras vidas.

Dios es semejante al viñador.  Tanto Dios nos ama y quiere que enviara a su Hijo único para salvarnos.  Dios se asegura para el pecador de que fructifique su vida.

Lo malo no nos ocurre a los pecadores porque somos pecadores.  Las masacres y accidentes horribles no ocurren porque somos grandes pecadores.  Estos pueden recordarnos que no sabemos cuándo moriremos, pero no somos castigados por un Dios cruel.  Dios nos prodiga su energía y su cura porque tenemos mucho más valor para Dios que los higos tuvieron para la gente de antigüedad.

Dios tiene tanta cura para nosotros que Dios nos prodiga toda su cura y todo su amor para que vivamos con vidas fructíferas a su gloria.  Es Dios quien garantiza nuestra fecundidad.

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