El 23 de noviembre 2025:  Luke 23:35-43

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Por favor, lean este pasaje ante de la homilía.

Hoy celebramos la solemne fiesta de Cristo Rey.  Su trono es la cruz y su acto más emblemático es el perdón de los pecados.

Para perdonar pecados, hay que morir.  Al perdonar es como un último testamento.  No significa nada ni tiene valor hasta que la persona muere.  Necesita morir primero.  En su acto de morir, o bien en el primer acto de su vida nueva, Jesús perdonó al ladrón en la cruz.

Desde entonces, se le conoce como el que prefiere perdonar los demás que salvar su propia vida.   Prefiere morir sobre la cruz a no perdonar a otro.

Murió sobre la cruz para perdonar a todos los pecadores del mondo, de todos los tiempos.  Si somos pecadores, tenemos éxito: Cristo murió para perdonarnos.

¿Murió Cristo en vano?  No, si somos perdonados.  Podemos recibir el perdón o no, pero no podemos decir que somos los peores pecadores que no podemos ser perdonados.  ¿Cuándo vamos a bajarnos del pedestal y recibir el perdón?

Cristo vino en el mundo parar llamar a los pecadores, no a los justos.  Vino a llamar al ladrón y lo hizo bueno.  Este ladrón pidió y recibió al perdón; el otro no pidió, pero cuando pida recibirá el perdón..  Cuando pidamos recibiremos perdón y Cristo será per nuestro rey en nuestra vida.