El 25 de enero, 2026: Isaías 8:23-9:3

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A mediados del siglo octavo antes de Cristo, los asirios descendieron del norte e invadieron las partes más septentrionales del reino de Israel, las tierras de Zabulón y de Neftalí.  Estas tierras fueron anexadas al imperio asirio.  Que lo sepa, estas tierras nunca fueron recuperadas por los israelitas, pero fueron recordadas que fueron parte de Israel.

Isaías era parte de esta memoria colectiva de Zabulón y Neftalí.  En medio de las tinieblas de la perdida de una parte de Israel, esperaba la recuperada de Zabulón y Neftalí.  Como esto sucedería no lo sabemos.  Pero, expresó su asunto y su esperanza.  A pasar de las tinieblas de la derrota y la confusión, Isaías podía ver una luz radiante y alegría abundante.

Madian fue la ocasión de una gran victoria de los israelitas en la época de los Jueces.  Isaías pudo ver la victoria ultima a través del signo de Emanuel.  San Mateo ve la plenitud en la predicación de Jesús en Galilea.  ¿Cómo lo vemos?

El profeta Isaías habló a su generación.  Sus discípulos continuaban su trabajo por unas generaciones después de Isaías.  Su memoria continuaba en el libro de sus profecías.  Los escritores del evangelio usaron sus palabras para explicar la persona de Jesucristo.  Los escritores del evangelio han pasado al profeta Isaías a nuestra generación para que oigamos sus palabras y veamos como Dios da su luz a nuestras tinieblas y su victoria a nuestra confusión.

Jesús llamó a sus primeros discípulos para que pudieran llevar la promesa de Isaías a la plenitud en su tiempo.  Él nos llama a cada uno a este mismo trabajo.  No llama solo a los sacerdotes a este trabajo; pero si, llama a todos sus discípulos a este trabajo.  Es como los militares.  Hay oficiales y alistados.  Hay gradaciones de graduación y posiciones para que será suficiente liderazgo y trabajo hecho.  Los lideres necesitan seguidores y los seguidores necesitan lideres, juntos se cumplen las trabajos.

Hoy nosotros reclamamos a Zabulón y a Neftalí. Hoy celebramos La victoria de Madian.  Hoy estamos a la orilla del Mar de Galilea.  Hoy nos llamamos a ser la luz por las tinieblas de alguien, a ser la vida a la muerte de alguien, y a ser la alegría de la pena de alguien.