Por favor lean este pasaje antes del comentario.
Es la fiesta de la Epifanía del Señor. En unas culturas, como en México, regalos se dan en la fiesta de hoy, no en la Navidad. La palabra epifanía significa revelación. Tenemos epifanías menores cuando desenvolvemos paquetes y descubrimos lo que siempre había estado oculto todo el tiempo.
Entonces, el Señor ha estado con nosotros todo el tiempo y ¿nosotros faltamos a oírle? A Jerusalén en ruinas después del exilio, cuando las tinieblas envolvían la cara de Jerusalén, el profeta grita, “levántate y resplandece; ha llegado tu luz. Sobre ti resplandece la gloria del Señor.
La reina de Sabá llegó a visitar a Salomón. Ella llevó las riquezas de su reina consigo. Ella es símbolo que todas las naciones se congregarán al Señor. Los dromedarios de Madián y de Efá vendrán con sus tesoros de su oro y su incienso. Madián y Efá son lugares donde los niños de Abrahán por Keturah estuvieron. Toda la familia de Abrahán está congregándose con todas las naciones. Todos estos pueblos están elogiando al Señor. Por lo tanto, el Señor grita a cada uno de nosotros, “Levántate y resplandece. Mira. Entonces, veras esto, radiante de alegría.
¿A quiénes dice el profeta en este pasaje? Podría ser a los israelitas que regresaban del exilio. Podría ser todo el pueblo de Jerusalén, la ciudad que se ha demolido setenta años antes. San Mateo ve en esto una referencia a los reyes magos y los demás pueblos del oriente que había venido para adorar al Niño Jesús que ha resucitado de entre los muertos.
Este pasaje es para la Epifanía. Es para nosotros. Estamos levantando nuestros ojos y viendo el resplandor de Dios entre nosotros. Camino yo todos los días antes de alba. Si miro hacia abajo, solo veo la tierra dura, pero si, miró hacia arriba, puedo ver el amanecer. Si solo vemos en nuestras vidas la tierra dura, entonces, tal vez tengamos que mirar hacia arriba y veamos la gloria de Dios entre nosotros.