Por favor, lean este pasaje ante de la homilía.
“Al principio, creó Dios el cielo” de nada. Toda la creación fue una. Toda la creación tuvo el mismo origen. Todo fue uno: el sistema solar con todos los planetas, las piedras, los ríos, los seres vivientes, y la gente humana – todo fue uno.
Entonces, el pecado entró al mundo. La gente rompió su alianza con Dios, y el resto de la creación rompió su alianza con la gente. La creación reflexionaba, “Si los hombres podían romper su alianza con Dios, nosotros podemos romper nuestra alianza con los hombres.”
Sin embargo, “en aquel día,” dice Isaías, “cuando brotará un renuevo del tronco de Jesé,” “habitará el lobo con el cordero,” y la pantera se echará con el cabrito, y no hará daño ni estrago por todo el monte santo de Dios.” En otras palabras, la original unidad de la creación con Dios regresará.
Eso era el estado de los asuntos en el día de Isaías. Eso era también el estado de los asuntos en el día de Juan el Bautista en su tiempo. Es el mismo estado ahora con nosotros.
Isaías contestó la llamada de Dios en su tiempo. Juan contestó la llamada de Dios en su tiempo. Es para nosotros contestar la llamada de Dios ahora. Isaías era profeta en su tiempo. Juan era profeta en su tiempo. Ahora somos profetas.
No necesitamos usar una túnica de pelo de camella, ceñida con un cinturón de cuero, como Isaías, como Elías, o como Juan, pero somos para nuestros tiempos profetas de Dios.
Tenemos la tarea de reestablecer la unidad de la creación. Nuestros conflictos en el Congreso, nuestra conducta cerca de casa, nuestra actitud con nuestros vecinos y con otros países, (nuestros conflictos) no son cristianos, ni son de Dios, pero si, son del diablo. Debemos arrepentirnos de nuestros pecados. Entonces, “habitará el lobo con el cordero,” y “la pantera se echará con el cabrito, y no hará daño ni estrago por todo el monte santo de Dios.”
En aquel día, en aquel tiempo, Ahora en nuestros días…