Por favor, lean este pasaje ante de la homilía.
Hoy celebramos la fiesta de la dedicación de la catedral de Roma. Se llama la catedral y basílica de San Juan de Letrán. El lunes pasado celebramos el aniversario de la dedicación de la catedral de Cincinnati. Los catedrales son las iglesias principales de cada diócesis tiene un catedral. Sin embargo, la archidiócesis del servicio militar es la única diócesis que conozco que no tiene una catedral ya que carece de iglesias.
En el evangelio, Jesús prometió reconstruir su cuerpo que en tres días. La construcción del templo judío en Jerusalén había tardado más que cuarenta y seis años el templo se construía en Jerusalén: ¿Cómo Jesús lo reconstruiría en tres días?
Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, reconstruyó su cuerpo en tres días. Su cuerpo es la Iglesia. Su cuerpo no son los edificios que usamos para nuestros servicios religiosos. Su cuerpo son las personas que conforman la Iglesia. En este censo, nosotros resucitamos de entre los muertos cuando Jesús resucitó de entre los muertos. (Siempre somos bautizados en ese momento de la resurrección de Cristo. Cada celebración de los Sacramentos nos lleva de vuelta a reintroducirnos a ese momento cuando resucitamos con Cristo.)
Por consiguiente, la dedicación de un edificio simboliza nuestra dedicación e incorporación a Cristo en el bautismo. En el rito de la dedicación de una iglesia, el edificio se rocía con agua en abundancia, se unge con el óleo del crisma, y por primera vez la eucaristía se celebra. En otras palabras, el edificio de la iglesia recibe los tres sacramentos de iniciación, el bautismo, la confirmación, et la eucaristía cuando se dedica o consagra. El rito de la dedicación de una iglesia tiene la intención de imitar como nos convertimos en miembros del cuerpo de Cristo, la Iglesia.
Al recordar la dedicación de la catedral importante para Roma, recordemos también el momento de nuestro bautismo. Tal vez compartiríamos esta información con los demás miembros de la familia.