Por favor, lean este pasaje antes de la homilía.
He oído que la mejor pesca en el mar de Galilea es durante la noche, no en el día. He oído también que hablar desde un barco en alta mar puede actuar como un micrófono para transmitir el sonido. Estas cosas ordinarias tuvieron un gran efecto en Simón Pedro.
Esta historia pertenece a las historias de como las personas han conocido a otras personas. ¿Cómo se conocieron sus esposos la primera vez? ¿Qué te atrajo a la ocupación que tienes? ¿Qué fuerza te llevó a estudiar un campo en particular en la escuela?
Los peces no pueden vivir sin el agua, nosotros no podemos vivir mucho tiempo en el agua. Simón pescaba peces y los dejaba morir para poder venderlos como n sido formas de aliento. Simón se convertiría en un pescador de personas y les daría una nueva forma de vivir a través de las aguas del bautismo. Lo opuesto a las similitudes entre la pesca de peces y la pesca de personas expresa el trabajo de la vida de Simón.
A veces Dios usa medidas extremas para obtener nuestra atención como cuando llamó a Pablo en el camino a Damascos. Pero, la mayoría de las veces, crea que Dios usa medidas más sutiles y ordinarias para ganar nuestra atención.
No puedo recordar cómo quise ser ordenado sacerdote por la primera vez, pero recuerdo que siempre quise serlo. Otra persona me dijo que estaba en el baño cuando recibió el mensaje. Una hermana mía conoció a su futuro esposo en la boda de otra hermana: la dama de honor y el padrino de boda se convirtieron en novios. Vivir en la familia, conversar con amigos, caminar en la nieve, escuchar un comentario de otra persona han sido formas que Dios nos ha entregado el mensaje.
Todo el mundo le da a Dios oportunidades para llamarnos al servicio. Al parecer, los encuentros fortuitos han unido a las parejas. Un encuentro con Jesús y un pez en un barco llevó a Simón Pedro y sus tres colaboradores a la historia de Jesús. ¿Quién o qué o cómo los llevó a ustedes a dónde están en el mundo hoy?
La moraleja de la historia es mantener los ojos abiertos por que no sabemos cuándo, dónde, o cómo encontraremos a Jesús quien nos llamará a la obra que él quiere que hagamos.